Un taller lleno no significa automáticamente un buen mes. Si las horas que su equipo pasa en el taller no están vinculadas al trabajo que factura, se le está escapando dinero. Estas son cinco señales de que también le está pasando a usted.
1. No sabe cuánto ha durado cada servicio
Si calcula el tiempo a ojo al final del día, la estimación casi siempre se queda corta. Cuando el mecánico inicia y detiene el trabajo en el quiosco, usted ve el tiempo real y puede ajustar sus precios o sus tiempos estándar.
2. El equipo se pasa el día buscando información
¿Dónde está la llave, qué dijo el cliente por teléfono, han llegado las piezas? Cada pregunta cuesta unos minutos. Si todo está en una orden de trabajo que ve todo el taller, esos minutos desaparecen.
3. Las citas reservadas se quedan vacías
Un cliente que olvida su cita es una hora vacía. Un recordatorio por SMS el día anterior y las citas online reducen las horas vacías y las llamadas.
4. Los trabajos pequeños nunca llegan a la factura
Cambiar una bombilla, rellenar líquidos, una revisión rápida: pequeñas cosas que se olvidan. Cuando los servicios y las piezas utilizadas se añaden a la orden de trabajo sobre la marcha, se quedan en la factura.
5. Se pasa el final de mes volviendo a teclear
Copiar papelitos en facturas y horas en Excel no es un trabajo que pague el cliente. Cuando la factura sale de la orden de trabajo y las horas salen de los fichajes, recupera ese tiempo.
Por dónde empezar
Empiece con un solo paso: registre el tiempo en las órdenes de trabajo. Al cabo de dos semanas tendrá sus primeras cifras y una idea clara de en qué se va el tiempo. Después, aborde la siguiente señal de la lista.



